Bodegon museo del prado

pintura española

La exposición «El arte de Clara Peeters» se presenta en el Museo Nacional del Prado de Madrid. Es la primera vez que el museo presenta una exposición de esta pintora: Artista holandesa del siglo XVII, perteneció a la primera generación de artistas europeos especializados en la pintura de bodegones. Una de las pocas artistas profesionales de la época, Peeters pintaba con gusto: examinemos «Bodegón con flores, una copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, palitos de pan, vino y una jarra de peltre» y mucho más.

Como Clara Peeters no tuvo su propia historiografía, se sabe muy poco de su vida. Se supone que nació en Amberes, hacia 1588 – 1590. Sólo 11 de sus obras conocidas están fechadas y las primeras fueron pintadas en 1607 – 1608. El punto álgido de su actividad creativa fue hacia 1611 – 1612, pero no se sabe si siguió pintando después de 1621. El hecho de que sus obras estuvieran presentes en colecciones de Rotterdam, Ámsterdam y Madrid, sugiere que pretendía obtener beneficios económicos de sus actividades, trabajando de forma muy profesional y exportando sus cuadros a través de marchantes. Además, las diferencias en la forma de pintar estas obras sugieren que utilizaba su propio estudio con aprendices.

bodegón con aves de caza

Se trata de un bellísimo bodegón, un género pictórico que retrata alimentos y objetos cotidianos, y que es tan antiguo que aparece incluso en las pinturas murales romanas. Sánchez Cotán lo elevó a la categoría de genio.

Nacido en Toledo, el artista fue monje cartujo en la Cartuja de Granada. Era una de las órdenes religiosas más estrictas, y eso se nota en su obra, ya que tenía la costumbre de plasmar en sus bodegones los alimentos que formaban parte de su estricta y limitada dieta, como las frutas y las verduras.

Sánchez Cotán fue uno de los primeros pintores tenebristas. La influencia de Caravaggio es visible en su iluminación: dispuso los alimentos en líneas, colgándolos sobre un fondo negro fuertemente iluminado. Este bodegón está protagonizado por una acelga, cuya blancura aporta luminosidad al cuadro. Su sencillez contrasta con los bodegones belgas y holandeses de la época, repletos de objetos y lujos. Sánchez Cotán tuvo una gran influencia en pintores posteriores como Zurbarán, que a su vez influyó en Cezanne.

luis melendez boxeador

Han tenido que pasar casi 200 años para que el Museo del Prado de Madrid, el museo nacional de arte de España, monte su primera exposición individual dedicada a una mujer artista.  Hoy se ha inaugurado El arte de Clara Peeters, una exposición individual con 15 obras de la pionera pintora de bodegones del Siglo de Oro holandés; el Prado celebrará su bicentenario en 2019. Como señala Hannah McGivern, del Art Newspaper, que ha señalado esta primicia tan tardía, Peeters es una de las 41 mujeres representadas en la colección del museo -que posee cuatro de las obras de la exposición-, frente a sus fondos de obras de más de 5.000 artistas masculinos.

Un estudio de los últimos 13 años de exposiciones en el Prado confirma lo que parece un sorprendente sesgo de género para un museo que funciona en el siglo XXI. Si bien esta exposición de Peeters parece tener 197 años de antigüedad, desde 2003 la institución ha montado seis exposiciones dedicadas a Francisco Goya, cuatro a El Greco y tres a Diego Velázquez, Tiziano y Picasso (este último, cabe señalar, fue director del museo de 1936 a 1939). En el mismo periodo, las siete incursiones del Prado en el arte contemporáneo han sido también exposiciones individuales de hombres, como Francis Bacon, Cy Twombly, Richard Hamilton y Thomas Struth.

membrillo, col, melón y pepino

Juan van der Hamen fue miembro de la Guardia Real de Arqueros, además de sus actividades como pintor. Poco se sabe de su formación, que probablemente tuvo lugar en Madrid.En cuanto a las naturalezas muertas, género en el que fue especialmente admirado y conocido, también se vio influenciado por la obra del artista toledano Sánchez Cotán y por las innovaciones llegadas del norte de Europa. Van der Hamen recibió su primer encargo oficial en 1619 para realizar un bodegón con caza para Felipe III para la decoración del Palacio del Pardo. Además de sus característicos bodegones, Van der Hamen también realizó cuadros de historia y retratos, de los que un buen ejemplo es el Retrato de un enano del Museo Nacional del Prado, en Madrid. Su obra fue muy apreciada por los principales coleccionistas de su época, y el artista se vio obligado a abrir un taller con la colaboración de alumnos y ayudantes, hecho que explica la desigual calidad de su obra.

El presente bodegón entró en la colección Thyssen-Bornemisza en 1935 procedente de la colección De Frey de París. Los dos primeros catálogos de la Colección lo publicaron como obra de Francisco de Zurbarán, opinión que compartió Mayer, quien escribió un informe de autenticidad sobre el lienzo en 1930, cinco años después de su adquisición. En 1958 César Pemán publicó el cuadro con una atribución tentativa a Juan de Zurbarán, hijo del célebre pintor, mientras que en 1969 Rudolph Heinemann atribuyó finalmente la obra a Juan van der Hamen y León, repitiendo la opinión expresada por Charles Sterling, que había comparado el lienzo con el Bodegón con dulces y vasijas de cerámica del artista de la National Gallery of Art de Washington, firmado y fechado en 1627.