Significado de ruben dario

José coronel urtecho

Nacido en Nicaragua con el nombre de Félix Rubén García Sarmiento, Rubén Darío (1867-1916) es uno de los poetas latinoamericanos más famosos e influyentes. Generalmente se le atribuye el inicio del movimiento del modernismo, y ha tenido un profundo impacto en las letras latinoamericanas. En el mundo anglosajón, sin embargo, su recepción ha sido confusa por la falta de atención de la crítica y por traducciones que tienden a oscurecer la conmoción de su lenguaje en los albores del siglo XX.

Muchos traductores han insistido en intentar traducir algo de los esquemas de rima cuidadosamente construidos por Darío. Exigen que las traducciones al inglés se atengan a reglas formales similares, lo que obliga a contorsionar groseramente otros aspectos de la poesía. En consecuencia, no es raro ver traducciones de Darío en las que el fraseo y la dicción, e incluso las propias imágenes, han sido cambiadas por completo por el traductor.

Simón y White consiguen conservar un final de rima, pero al hacerlo pierden el poderoso impulso anafórico del inicio. Su versión suena casi como un extracto de una canción infantil. El poema de Darío, sin embargo, desarrolla una atmósfera más oscura y melancólica, donde el orden de la rima se rompe con una serie de imágenes fragmentadas.

Por qué es conocido rubén darío

En 1893, Darío fue nombrado cónsul en Colombia por el presidente Miguel Antonio Caro y viajó a Panamá y Argentina.  En 1896 Darío publicó Los Raros, poemas sobre otros escritores como Poe, Lautréamont e Ibsen con los que se comparaba y a los que consideraba sus «almas gemelas».  Ese mismo año publicó Prosas Profanas, un libro de poemas que documentaba su característico estilo rítmico y su enfoque modernista.  A los 31 años, Darío trabajó en el diario argentino La Nación, donde recogió sus impresiones sobre los españoles durante la guerra con Estados Unidos (véase Nacionalismo).  Mientras seguía trabajando como poeta y periodista, fue nombrado embajador de Nicaragua en París en 1903. Darío escribió varios poemas que exaltaban sus orígenes y cultura latinos, como «Cantos de Vida y Esperanza» y «Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical».  Publicó su autobiografía en 1912.

En 1914 Darío fue galardonado en Nueva York con una medalla de plata de la Hispanic Society of America.  Ese mismo año, enfermó de neumonía y se recuperó, pero se encontró en bancarrota.  El poeta colombiano y amigo Juan Arana tuvo que mendigar en las calles de Nueva York para mantener a Darío. También consiguió recaudar dinero de amigos de Buenos Aires y del gobierno nicaragüense. Al año siguiente, Darío regresó a Nicaragua y murió allí en 1916 a la edad de 49 años («Cronología»).

Rosa sarmiento

Este poema de Darío explora las múltiples facetas de las luchas a las que se enfrentó la América española, especialmente tras la Guerra Hispanoamericana de 1898. La firma del Tratado de París que puso fin a la guerra entre España y Estados Unidos culminó con la cesión de Puerto Rico, Cuba, Filipinas y Guam a la nación norteamericana. Muchos hispanoamericanos empezaron a ver la amenaza inherente al «gigante magnánimo» del norte, una amenaza que empezó a acosar a académicos y artistas literarios, entre ellos Rubén Darío.

En 1904 Darío abordó las cuestiones planteadas por el uruguayo José Enrique Rodó en su ensayo Ariel (1900), una respuesta a los motivos de la injerencia de Estados Unidos en los asuntos hispanoamericanos. Al igual que Rodó había expresado su temor a una influencia imperialista en Hispanoamérica, Darío también plasmó esa misma preocupación, ya que Estados Unidos había participado anteriormente en la conformación de varias naciones hispanoamericanas. Mientras que el ensayo de Rodó pretendía fomentar la comprensión del papel del intelectual hispanoamericano en contraste con Estados Unidos y su «autoridad» en la región, otros, como Darío, expresaron su fuerte oposición a la abrumadora presencia que se sentía por la evidente ideología expansionista de Estados Unidos. Darío refleja esta idea en «A Roosevelt».

Azul…

En Argentina escribió para La Nación y en 1896 publicó Los Raros y Prosas Profanas, que conquistaron a importantes críticos para que apreciaran el modernismo. Sus posteriores libros de poesía, Cantos de Vida y Esperanza, El Canto Errante, Poema del Otono y Canto a la Argentina, consolidaron su reputación. El Poema del Otono, escrito en 1910, suele considerarse la mejor obra de Darío.

En una de las publicaciones, titulada Canciones de vida y esperanza, trata temas como la derrota de España en la guerra hispanoamericana, el imperialismo norteamericano y la solidaridad de los pueblos de habla hispana.