Las limitaciones de Caballerizas Reales frenan el despegue de la feria del caballo

El despegue de Caballerizas Reales vuelve a tropezar con la misma piedra: el retraso de las obras de remodelación, ampliación y mejoras que no acaban nunca.

El futuro Centro Internacional del Caballo sigue siendo un proyecto estacando en la lentitud burocrática y la falta de presupuesto.

Así lo volvió a denunciar ayer el presidente de Córdoba Ecuestre, Rafael Blanco, con motivo de la presentación de la IV Feria de Caballo de Córdoba, Cabalcor, que arranca mañana, en medio de una gran expectación, no exenta de limitaciones. La feria, que tuvo que celebrarse el año pasado en los solares de la Diputación Provincial, vuelve en esta cuarta edición a tener como escenario Caballerizas Reales, pero ha sido a costa de limitar el número de participantes y de constreñir su desarrollo natural.

El presidente de la Asociación de Criadores de Caballos de Pura Raza Española, Francisco Juárez, explicó que, a diferencia de otros años en los que se había tenido que incentivar la participación de Cabalcor, la feria se ha convertido por sí sola en un gran reclamo. De tal forma, que este año ha batido récord del número de ganaderías y expositores que concurren. Lo peor es que parte de la demanda que ha provocado el acontecimiento en el mundo ecuestre ha tenido que ser rechazada y quedar fuera por falta de espacio y acondicionamiento de las Caballerizas.

Según Blanco, ‘la precariedad’ que todavía padece el recinto tras años en proyecto impide el crecimiento de esta feria, que, en su opinión, se ha convertido, pese a todo, en la segunda más importante del panorama nacional después del Sicab de Sevilla.

Blanco, que se mostró cauto al principio del acto, se volvió a desahogar a gusto cuando se le preguntó a los responsables del Ayuntamiento y de la Diputación por la cesión de la huerta. Tanto el concejal de Presidencia, Alfonso Igualada, como la diputada Maríá José Montes, presentes en el acto de ayer, volvieron a prometer que quedaba ya ‘muy poquito’, excusándose de nuevo en la lentitud de la burocracia. Lo que ocurre es que se trata de la misma respuesta que se viene dando desde hace tres años en que se inició el proceso de reversión por parte del Ministerio de Defensa.

Igualada, sin embargo, dio a entender que el proyecto avanzaba, que el ritmo de las obras no se había rebajado y que el final de las mismas era cuestión de tiempo, aunque esta vez no se arriesgó a dar fechas. Así, en tono optimista, anunció que la segunda fase del arreglo de Caballerizas está a punto de concluir. Estas obras incluyen el arreglo de la cuadra pequeña, la recuperación de unos arcos y la instalación de una cubierta.

Paralelamente, la empresa municipal Procórdoba va a acometer de inmediato, según este concejal, la tercera fase, consistente en el acondicionamiento de la cuadra principal y la recuperación de los jorjados y del resto del edifico donde actualmente se encuentran ubicados varios organismos como es el Covention Bureau o el Observatorio Local de Turismo. Todas estas actuaciones supondrán un presupuesto de 1,3 millones de euros, Alfonso Igualada aseguró también la inmediata elaboración del Plan Especial Alcázar-Caballerizas Reales, cuya redacción se anunció ya en enero de 2004.

Este plan, que ordenaría toda la manzana, culminaría el proyecto y uniría los dos recintos históricos separados actualmente por un muro, recuperando de esta forma dos de los dos grandes referentes culturales e históricos de Córdoba. La gestión de ambos enclaves se haría de forma conjunta.

Rafael Blanco aplaudió esta iniciativa, pero admitió abiertamente que ‘no soy optimista’, después de comprobar de primera mano el retraso de años que arrastra el Centro Internacional del Caballo. Blanco aprovechó para insitir en los problemas de fondos que bloquean el proyecto: la excesiva burocracia y, sobre todo, la falta de presupuesto suficiente para poner fin a tan ansiado recinto. En este sentido, instó a las administraciones a buscar el dinero suficiente para que Caballerizas pueda convertirse en el gran referente del sector equino español.

No es la primera vez que el presidente de Córdoba Ecuestre se desahoga y lanza dardos contra el Ayuntamiento. Hace unos meses protagonizó un duro enfrentamiento con el delegado de Urbanismo, Andrés Ocaña, tras acusar a este organsimo de ‘no hacer nada’ para impulsar el Centro del Internacional del Caballo. También criticó la morosidad con respecto a las cuotas pendiente con la asociación ecuestre, y advirtió de la incertidumbre que se cierne sobre la financiación del proyecto de Caballerizas. Meses después, Blanco volvió a arremeter ayer contra la Administración local y a recordar que el recinto sigue siendo una asignatura pendiente.

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